El relato del Gobierno nacional chocó de frente contra la realidad estadística. Javier Milei construyó su identidad prometiendo que la inflación era "siempre y en todo lugar un fenómeno monetario" y que, apagando la maquinita, los precios caerían por peso propio. Pero los datos oficiales de marzo de 2026 dicen lo contrario: la inflación mensual saltó al 3,4%, marcando una tendencia alcista que el Palacio de Hacienda ya no puede ocultar.



El fracaso de la meta anual en tiempo récord

Los números son demoledores. En apenas tres meses, la Argentina ya acumuló un 9,4% de inflación. Si sumamos la proyección de abril, el Gobierno habrá consumido en solo un cuatrimestre casi toda la inflación que Luis Caputo había presupuestado para los doce meses del año. No es un "éxito" que se está haciendo esperar; es un fracaso técnico que se devoró el futuro del año en solo 120 días.

Mientras el Gobierno festeja un superávit de cristal, la realidad es que el ritmo mensual de aumento de precios se duplicó en menos de un año: de aquel 1,5% en mayo de 2025 saltamos a este 3,4% que hoy castiga a la clase media y a los laburantes.

De "verdad monetaria" a "excusa política"

Lo más cínico es el cambio de discurso. Como la teoría de que "la emisión es la única causa" ya no les sirve para explicar por qué todo sigue subiendo, ahora Milei y Caputo inventaron que la inflación es un "fenómeno político".

Es una estafa intelectual. Si el problema fuera solo la política, el Congreso o la oposición, entonces Milei nos mintió durante años diciendo que los precios solo dependían del Banco Central. Al culpar a los "degenerados fiscales" por el 3,4% de marzo, el Presidente admite que su manual de economía fracasó frente a la realidad argentina. Se quedaron sin respuestas técnicas y ahora solo les queda buscar culpables afuera.

Tucumán: Educación y servicios por las nubes

Para el tucumano, el golpe es todavía más duro. El gráfico por divisiones muestra que lo que más subió fue la Educación (12,1%) y el Transporte (4,1%), áreas donde la clase media pone el cuerpo todos los días. Con un interanual del 32,6% y subiendo, el "caballito de batalla" oficialista entró en terapia intensiva.


El Gobierno se quedó sin libreto. Ya no pueden culpar a la herencia ni a la maquinita. El responsable de que en cuatro meses se haya quemado el presupuesto de un año tiene nombre y apellido. La inflación ya no es un problema de billetes; es el síntoma de una gestión que se encerró en sus propios dogmas y dejó a la gente a la deriva.