El Gobierno provincial anunció que la luz subirá "apenas un 10%", pero la letra chica esconde un golpe mucho más duro al bolsillo. Desde Sello 360 traducimos la burocracia oficial: un sistema nacional hecho desde un escritorio porteño que ignora el calor tucumano, y un ente regulador local que avala un servicio más caro pero que sigue colapsando.
El anuncio oficial del 1 de abril sonó como un alivio engañoso: la boleta de EDET subirá un 10% (Ver Resolución N°205/26 del ERSEPT). Sin embargo, en el negocio de los servicios públicos, los porcentajes suelen usarse para esconder la verdad. El verdadero ahogo financiero para los hogares o un pequeño comercio no viene por ese número, sino por una "trampa de consumo" armada entre la nación y la provincia.
Mientras los políticos discuten de porcentajes, Sello 360 auditó la letra chica para que los tucumanos entiendan exactamente cómo van a aumentar sus boletas a fin de mes.
La tijera de Buenos Aires: un límite de consumo irreal
El Gobierno Nacional cambió las reglas de los subsidios y puso un "cepo" a la cantidad de electricidad que van a ayudar a pagar. El problema es que ese límite se calculó en una oficina en Buenos Aires, totalmente desconectada de cómo se vive en Tucumán.
Nación dice que solo subsidia hasta 300 kilovatios (kWh) por mes durante gran parte del año. Cualquier familia tucumana supera ese límite rápidamente con solo prender la heladera, usar el lavarropas y encender un aire acondicionado o una estufa.
A esto se suma el desconocimiento total de nuestra geografía: por un error de escritorio, dejaron afuera a localidades como Tafí del Valle de los beneficios de "zona cálida". Es decir, aplican reglas generales castigando a tucumanos que viven realidades climáticas muy distintas.
El silencio de Tucumán y los 60.000 subsidios a punto de perderse
Mientras la Nación recorta, la provincia mira para otro lado. El ente regulador tucumano (ERSEPT) le firmó a EDET el aumento del 10%, pero se "olvidó" de avisar algo más grave: hay cerca de 60.000 familias en Tucumán a punto de perder su subsidio nacional.
¿Por qué? Por una trampa burocrática. El Estado exige hacer un trámite online complejo cruzando datos de CUIL y número de medidor. Quien no sabe hacerlo, no tiene internet o se confunde, es borrado del sistema automáticamente. El ente provincial, que debería defender al usuario, se limitó a aprobar el tarifazo de EDET sin armar un operativo de emergencia para ayudar a la gente a no perder esa ayuda vital.
Tarifa de primera, servicio de cuarta
Más allá de la calculadora, hay una realidad que se sufre todos los días: el servicio de EDET es pésimo. Las bajas de tensión queman los electrodomésticos y los cortes de luz en pleno verano son moneda corriente.
Aquí la culpa es 100% del Gobierno de Tucumán. El Estado es el único que tiene el poder para exigirle a la empresa que invierta, mejore los cables y deje de cortar el suministro. Sin embargo, avalan aumentos de tarifa sin obligarlos a mejorar el servicio. Si los usuarios se atrasan un día en pagar, les cortan la luz con intereses; pero cuando EDET los deja a oscuras, el Estado no los castiga con la misma dureza.
La calculadora del bolsillo: por qué el 10% es mentira
La trampa final se cierra cuando llegan las boletas. Si una familia se pasa del límite de 300 kWh que impuso la Nación (suponiendo un consumo de 350 kWh), ese "excedente" de 50 kWh no tiene ningún subsidio y no sube un 10%: se lo cobra a precio VIP, lo más caro del mercado.
A ese extra carísimo, se le suma el nuevo cuadro tarifario provincial. Por lo tanto, el aumento real que se van a ver en las boletas tucumanas no va a ser del 10%. Va a ser un salto tremendo que el Estado ocultó en la letra chica.
El ajuste energético en Tucumán no es un accidente. Es el resultado de funcionarios nacionales que miran planillas de excel sin pisar el norte, y de funcionarios provinciales que aprueban aumentos sin exigir respeto al consumidor.
